sistematización del programa de granos andinos

Sistematización del Programa Conjunto “Inclusión Económica y Desarrollo Sostenible de productos y productoras de quinua en zonas rurales de extrema pobreza de Ayacucho y Puno (PC-Granos Andinos)”.

Cuenta la leyenda que antiguamente, los aymara conversaban con las estrellas, y fue precisamente una estrella quien regaló al pueblo andino, las semillas de la quinua, para que le sirva de alimento. Este grano, fue domesticado y -con el transcurso del tiempo- los pueblos indígenas (quechuas y aymaras) desarrollaron diferentes genotipos de la quinua, dada su adaptabilidad a diferentes pisos ecológicos y tolerancia a las condiciones adversas del altiplano y en general al espacio andino, por lo que es considerada una alternativa frente al cambio climático, ya que puede ser cultivada en diferentes altitudes y climas (soporta temperaturas desde -4° hasta 38°) y terrenos áridos. Sus caracteristicas nutricionales4 permiten que hoy sea considerada un alimento estrategico para la seguridad alimentaria de la humanidad.

Desde la colonia y hasta hace pocas décadas, el consumo de este grano estuvo relegado a la población andina y fue utilizado en el trueque con otros cultivos nativos. Su “mayor distribución geográ ca (…) sucedió a partir del último tercio del siglo XX, difundiéndose desde la región andina hacia los demás países de América del Sur con apoyo de los programas de investigación y transferencia de tecnología cooperativa del IICA como PROCISUR y PROCIANDINO, así como también de la JUNAC y la FAO”.

En los años noventa, la NASA seleccionó a la quinua como alimento de consumo básico en las misiones espaciales de larga duración6, despertando el interes de consumidores occidentales. Posteriormente se distribuyó en Centroamérica, los Estados Unidos de Norte América, Canadá, Asia y África, ingresando a los canales de comercialización de productos naturales y orgánicos y como insumo para la comida gourmet y vegetariana.

En el 2013 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el “Año Internacional de la Quinua”, en reconocimiento a las prácticas ancestrales de los pueblos andinos, quienes han sabido preservar a la quinua en su estado natural como alimento para las generaciones presentes y futuras, a través de prácticas ancestrales de vida en armonía con la naturaleza”.

En este recorrido, el precio y el volumen de producción se incrementó gradualmente, hasta el 2014, año en el que la quinua en el Perú, alcanzó 114 mil toneladas, considerado así un año punta, y en el que los precios fueron los mas altos de la historia de comercialización de la quinua, alentando a los/as productores/as en Perú y Bolivia, a “soñar con algo de prosperidad, (…) Sin embargo, pocos años después, la expansión de la quinoa dejó un sabor amargo en la región.

Los/as agricultores/as de la costa arequipeña principalmente, llegaron a hacer tres cosechas por año, obteniendo rendimientos más elevado que Bolivia, logrando aumentar las exportaciones de quinua peruana en casi un 300 % en apenas dos años, convirtiendo al país “que solo producía el 6 % de la quinoa mundial en 2000 según la FAO, se volvió así el primer productor de quinoa del mundo”.

Las exportaciones de quinua en el país, presentaron un crecimiento espectacular impulsado por el fuerte crecimiento de la demanda internacional, pasando de 2.03 millones de USD en 2007 a 30.32 millones en 2012, lo cual representó un crecimiento acumulado de 1390%. Al mismo tiempo, el crecimiento en toneladas métricas fue de 571% y el crecimiento del factor precio fue de 243%. Entre los años 2012 y 2013, la exportación de quinua creció 132% (valor de venta), en tanto que el precio del kilogramo en mercado nal creció un 87%, pasando de 10 a 18 nuevos soles.”

Esta prosperidad tuvo su nal, pues la agricultura costeña, utilizo indiscriminadamente plaguicidas “no especí cos ni validados para el cultivo”, situación que generó que Estados Unidos devuelva cientos de toneladas de quinua peruana, porque tenían una tasa de plaguicidas “demasiado elevada para el consumo humano”. Desde entonces, las empresas importadoras de quinua son muy precavidas aun con la quinua con certi cación orgánica. (RUBIÓ, Marthe) y el precio ha bajado a niveles que podrian ser considerado no rentables, afectando a las economías de las familias productoras altiplánicas en Perú y Bolivia.

La semilla de quinua, ha sido llevada a Europa, Estados Unidos, Canadá….y actualmente “el cultivo de la quinua está en expansión, encontrándose en la actualidad en más de 50 países”, no obstante, el 90% de la producción mundial, está en Bolivia, Perú y Ecuador.

En este marco, surgió el Programa Conjunto Granos Andinos (PCGA), como una iniciativa de tres agencias del Sistema de las Naciones Unidas (OIT, FAO y UNESCO) cuya nalidad es contribuir a reducir la pobreza, mejorar el empleo, la equidad de género, y la aplicación de los derechos económicos, sociales y culturales de los productores y productoras de la cadena de valor de quinua y otros granos andinos (CDV) en las zonas de pobreza y extrema pobreza de las Regiones Ayacucho y Puno, bajo un enfoque de trabajo decente, género, interculturalidad y cuidado del medio ambiente, evidenciándose que “sus objetivos no son económicos sino principalmente de fortalecimiento por el reconocimiento de los derechos y el ejercicio de los “titulares de derechos”.

Además el PCGA ha considerado algunas líneas de acción e indicadores que apoyan una efectiva adaptación a la variabilidad climática, como la gestión sostenible ambiental a través del fomento de la agricultura orgánica y de la recuperación de Buenas Prácticas Ancestrales vinculadas a la agricultura orgánica, la cual entre otras permite reducir el impacto sobre el uso intensivo de la tierra.

Han transcurrido cerca de dos años de ejecución del proyecto15 y no obstante el corto plazo, ha generado logros tangibles, buenas prácticas y aprendizajes a favor del desarrollo de la cadena de valor de la quinua. Muchos de los procesos en curso, están siendo asumidos por los gobiernos regionales principalmente, e instituciones aliadas.

Se espera esta experiencia aquí sistematizada, permita aportar a futuros programas conjuntos, tanto en las formas de trabajo, en la metodología que se ha utilizado para su implementación, y algunas herramientas (pre-existentes) de las agencias, que fueron implementadas y fueron de utilidad en campo y son susceptibles de ser replicadas. Asi mismo se tiene la expectativa que sea de utilidad a todos los actores involucrados, entre estos, los/las usuarios/as del PCGA, principalmente los espacios de diálogo y concertación. Debe también servir para las agencias ejecutoras (OIT, FAO y UNESCO), en sus procesos de evaluación, re exión, aprendizaje y para la incidencia.

Consultores

Nancy Catacora Garnica Nelly Pauccar Meza

Editorial: UNESCO

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