Teodoro Ortiz de inca sur

Teodoro Ortiz, el señor de la quinua y la kiwicha

El fundador de Incasur fue elegido gran ganador entre los Líderes Empresariales del Cambio y representará al Perú en Mónaco

Hubo un antes y un después en la vida de Teodoro Ortiz Tocre. A muy temprana edad, explosionó una lámpara tipo primus en su hogar. Sufrió quemaduras en el rostro, que han mejorado con cirugías plásticas e injertos de piel, pero lo acompañan hasta hoy.

Sin embargo, la verdadera marca que dejó ese día en su vida, asegura Ortiz, es el ímpetu por salir adelante. “Fui una persona marginada. Fui blanco de burlas en mi colegio. Debí superarlo, contra viento y marea”, recuerda el fundador de Incasur con su galardón de gran ganador de los Premios LEC 2018 en mano. Ese es su boleto para viajar a Mónaco a representar al Perú en el encuentro EY World Entrepeneur of the Year.

EL DESAFÍO PERLADO

Antes de aprender a leer y escribir, Ortiz ya sabía lo que era ser comerciante. Era el brazo derecho de sus padres en el mercado de San Pedro, en Cusco, su ciudad natal.

Cuando tenía cerca de 16 años, empezó lo que llama “el desafío de la quinua perlada”. “La gente quería la quinua seca y envasada. Tuvimos éxito vendiéndola porque nos diferenciamos de los demás empaquetándola y ofreciendo una mejor presentación”, asegura.

Su amigo de la infancia y uno de los LEC de este año, Máximo San Román, resalta en Ortiz la figura de un peruano emergente que, sobre la base de su habilidad e ingenio, logró salir desde lo más bajo procesando diversos productos con mucha creatividad.

De forma similar surgió otra marca bandera de su compañía, que todavía acompaña a las familias peruanas en ocasiones especiales como la Navidad: el chocolate Sol del Cusco.

Todo este éxito lo impulsó a crear Incasur en 1971, pero esa estaba lejos de ser su última creación.

Cereal mezclado con chocolate instantáneo. Esa fue la idea simple para crear Kiwigen (que viene de “genios de la kiwicha”). Nació entre jóvenes que trabajaban con Ortiz y que querían crear algo.

“Me explicaron sus bondades y cualidades. Pensé: ‘Si es un producto con tanto valor e historia, ¿por qué no hacer una cosa mejor?’. Así la kiwicha pasó de ser una planta maldita en el virreinato a un alimento que la NASA quería germinar en el espacio”, recuerda.

En esa línea, Ortiz pensó a lo grande para promocionar el producto: buscó a Rodolfo Neri, el primer mexicano en ir al espacio y cuya misión fue intentar germinar kiwicha fuera del planeta Tierra. “Logré encontrarlo en un viaje a México, en 1986. Fue gracias a ese empuje que el producto se hizo más conocido”, dice. Con imágenes del programa Apolo de la NASA, Kiwigen es uno de los productos más reconocidos y queridos en el país.

Según Marlin Saavedra, presidenta del directorio de Incasur y esposa de Ortiz, los esfuerzos del empresario responden a sus ganas de plasmar los productos peruanos y sus bondades al mundo en formatos instantáneos. “Gracias a él, la quinua salió al mundo”, destaca.

105% NATURAL

Entre quinua, chocolate, kiwicha y demás, Ortiz atesora más de quince marcas, pero a ninguna la valora más que la marca que dejó en él su madre, quien cumplirá 105 años este mes.

En honor a ella, convertirá su meta del 100% natural en 105% y colocará esa cifra en los empaques de sus productos de molinería.

“Detrás de las etiquetas explicaremos por qué y pondremos la historia de mi madre. Ella se ha alimentado toda la vida con estos productos; y me ha enseñado todo, ha sido un modelo a seguir”, remarca.

Discurso en LEC 2018

Tucuy sonqoywan nisayquichis, cunan punchay anchatan cusicuni, chaymi chasquini llapan llaktanchis sutimpi caru llactacumanta hamuycu, nokan kany qoscomanta, mamitayka uj pachak canchis huatayoj can, sapa punchaymi mijun Kiwichata, Quinuata, Kañihuiata. Mamitaymi huyhuahaun chaycunata mijuspa, chay rayku anchata munai cay mijunacunata.

Chayraycu nokayqu yuyariycu: Allinta Munay, Allinta Yachay, Allinta Ruway chayllahuanmi Allinta Kausasun llapan llactanchispi.

Ñokan rekceni wiracocha San Romanta, payhuanmi imaymana maquinacunata ruwuaycu, payhuanmi yanapaquycu, nokaycun hauquenchiscunata, pananchiscunata yachachimuycu paycunahuan askka llankay huasicunata can, ruascayqunata caru llactacunaman apachiucu.

Kay premiota apasak tucuysonccoywan ujumpi.

Traducción:

Quiero expresarles de todo corazón que hoy día es un día muy feliz para mí por haber recibido este reconocimiento tan honroso y lo hago en nombre de todo el pueblo del Perú emergente. Yo soy cusqueño y tengo mi madre que tiene 107 años que vive en la plenitud de su vida. Ella toda la vida se ha alimentado con kiwicha, quinua, kañiwua y otros productos andinos.

He sido formado por ella, por eso es el tremendo cariño que siento por este oficio y esta profesión pero todo esto lo hemos conseguido poniendo en práctica los principios de nuestra cultura Allinta Munay (quiere bien, los valores), Allinta Yachay (El conocimiento, aprender bien) y Allinta Ruway (La actitud, todo lo que hagas hazlo bien) para lograr el Allinta Kausay ( el vivir bien).

Agradezco de todo corazón a mi amigo ingeniero Máximo San Román, con quien hemos trabajado conjuntamente desde hace muchos años y hemos demostrado que los peruanos no hemos perdido creatividad y demostramos que podemos hacer la transformación con insumos nacionales y le damos valor agregado y demostramos que nuestros productos son competitivos a nivel mundial. Además, hemos demostrado que podemos crear puestos de trabajo con nuestra propia tecnología.

Muchas gracias a todos ustedes por este premio que lo llevo en lo más profundo de mi corazón.

Fuente: El Comercio



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